Los Persas
Los Persas REINA. ¡Ay, ay! ¡Una marea enorme de desgracias rompió sobre los persas y su pueblo!
MENSAJERO. Sabe bien que todo eso no es siquiera la mitad del revés; tanta desgracia sobre ellos se ha abatido, que, dos veces, supera las miserias que ya sabes.
REINA. ¿Qué suerte más cruel puede haber que esa? Dime ya la desgracia que a la hueste dices que le cayó, de la balanza rompiendo el equilibrio de hasta entonces.
MENSAJERO. Aquellos persas que se distinguían por su talla y valor, por su nobleza, los más constantes en su lealtad al rey, murieron vergonzosamente con la más deshonrosa de las muertes.
REINA. ¡Ay de mí! Qué desgracia, amigos míos. Y, ¿de qué forma dices que murieron?