Los Persas
Los Persas REINA. ¡Ay! ¡Demon aborrecido, de qué forma las ilusiones persas ha truncado! Y, ¡con qué amargas represalias mi hijo ha castigado a la gloriosa Atenas! No ha tenido bastante con los persas que Maratón había ya inmolado, y por cuya venganza batallando tal hartura de males se ha atraído. Pero, dime, ¿do has dejado las naves que han escapado a su destino? ¿Puedes darme de ello noticia bien cumplida?