Las Troyanas
Las Troyanas (Sale Casandra con Taltibio)
HÉCUBA: En tierra debo yacer, vÃctima de estos males. ¡Oh, dioses!; bien sé que no me favorecen, pero debemos, no obstante, invocarlos cuando la adversidad se ensaña con alguno de los nuestros. Agrádame recordar de los bienes que he disfrutado, y asà será mejor la lástima que exciten mis males presentes. Fui reina y me casé en real palacio, y en él di a luz nobilÃsimos hijos que sucumbieron al empuje de la lanza griega, y yo los vi muertos y corté sus cabellos para depositarlos en sus tumbas. Las vÃrgenes fueron para el deleite de mis enemigos, las arrancaron de mis brazos y no abrigo la más remota esperanza de volver a verlas. Y el último, mi mal más grave, es que vaya yo a Grecia, esclava y anciana, sufriendo intolerables trabajos. ¿Para qué ponerme de pie? ¿Cuál será mi esperanza? Guien mis pies hacia un precipicio para lanzarme en él y morir allà consumida por las lágrimas. No crean nunca que los opulentos son dichosos hasta no llegar su última hora.