Tragedias griegas
Tragedias griegas ADMETO.— Pero ¿me alabarías más si hubiera rechazado yo de las moradas y de la ciudad al huésped que viene a mí? ¡No, en verdad! En nada habría disminuido mi desgracia, y no sería yo hospitalario. A mis males, además, se añadiría la desdicha de que motejasen de inhospitalaria mi casa. Yo mismo tengo en él un huésped excelente [560] cuando voy a la seca tierra de Argos[35].
EL CORO.— Pues ¿por qué le ocultabas tu actual desventura, siendo ese hombre un amigo que llega a ti, como tú mismo dices?
ADMETO.— Jamás habría querido entrar en la morada, si se hubiera enterado de alguno de mis males. Creo que no le parecería que yo obraba cuerdamente, y no aprobaría mi conducta. Pero las puertas de mi morada no saben rechazar ni ofender a los extranjeros.
ESTÁSIMO 3.º (569-605): El Coro ensalza la hospitalidad de su señor.
EL CORO.—
Estrofa I: ¡Oh morada de un hombre libre, hospitalaria para todos! [570] Apolo Pitio, que sobresale por su lira, se ha dignado habitarte, y ha sufrido ser pastor bajo tu techo, y ha cantado a tus rebaños aires pastorales en la ladera de las colinas.