Tragedias griegas
Tragedias griegas El PEDAGOGO.— Fingiendo que no oÃa y acercándome al juego de dados, junto a la fuente sagrada de Pirene[67], [70] en donde se sientan los ancianos, he oÃdo decir a uno que Creón, el señor de esta tierra, habÃa decidido expulsar a estos niños con su madre de la tierra corintia. No sé si será cierto este rumor; pero quisiera que no lo fuese.
LA NODRIZA.— ¿Y tolerará Jasón que sufran esa suerte sus hijos, por más que esté regañado con la madre de éstos?
El PEDAGOGO.— Las antiguas alianzas dejan su puesto a las nuevas, y Creón no es amigo de esta familia.
LA NODRIZA.— Pereceremos, pues, si añadimos un nuevo mal al primero sin haber apurado éste.
El PEDAGOGO.— [80] Por lo que a ti respecta, continúa tranquila y no divulgues la noticia, pues no conviene que la señora sepa estas cosas.
LA NODRIZA.— ¡Oh hijos! ¿oÃs cómo se porta con vosotros vuestro padre? No pido que perezca, porque es mi amo; pero hay que convenir en que es malo para sus amigos.