Tragedias griegas
Tragedias griegas MEDEA.— Yo te ayudaré en la empresa. Le enviaré presentes que superen en belleza a cuanto poseen los hombres, pues mis hijos le llevarán un peplo fino y una corona de oro. [950] (Dirigiendo su voz a la casa). Es preciso que uno de mis servidores me traiga en seguida esos atavÃos. (A Jasón). Ella será feliz, no sólo en un sentido, sino en todos, porque tendrá por marido a un hombre excelente, y porque poseerá adornos que en otro tiempo dio a sus descendientes Helios, padre de mi padre. Hijos, tomad en vuestras manos estos dones nupciales y llevádselos a la feliz esposa que manda en vosotros. Va a recibir dones que no se deben desdeñar[102].
JASÓN.— Pero ¿por qué ¡oh insensata! te quitas esto de las manos? [960] ¿Piensas que la morada real carece de peplos y de oro? Guarda eso y no lo des. Porque si esa mujer cree que yo valgo algo, estoy seguro de que ha de preferirme a las riquezas.