Tragedias griegas
Tragedias griegas (A Medea).
¡Calamidad digna de ser llorada! No debo hablar de lo que te concierne. Tú misma hallarás medio de evitar el castigo. No es hoy la primera vez que pienso que la vida humana sólo es una sombra. Y afirmo sin temor que los que pasan por sabios entre los hombres, los que más hablan, son los primeros aquejados de demencia. Ningún mortal es dichoso. Puede que la abundancia de riquezas [1230] haga a algunos más afortunados que otros, pero dichosos nunca.
EL CORO.— Parece que un Demonio inflige con justicia a Jasón en este dÃa males sin cuento. ¡Oh desventurada! ¡Cuanto nos apiadamos de tu destino adverso, hija de Creón, que, por culpa de las bodas de Jasón, partiste para las moradas del Hades!