Tragedias griegas
Tragedias griegas JASÓN.— ¡Hágante perecer la Erinnis de tus hijos degollados [1390] y la Justicia vengadora del asesinato!
MEDEA.— ¿Qué Dios o qué Demonio va a escacharte, perjuro y violador de la hospitalidad[121]?
JASÓN.— ¡Ah! ¡malvada matadora de tus hijos!
MEDEA.— ¡Ve a la morada, y sepulta a tu mujer!
JASÓN.— ¡Allá voy, privado de mis dos hijos!
MEDEA.— No basta que te lamentes; aguarda también la vejez.
JASÓN.— ¡Oh queridÃsimos hijos!
MEDEA.— Para su madre, ciertamente; pero no para ti.
JASÓN.— ¡Y los has matado!
MEDEA.— Para desesperarte.
JASÓN.— ¡Ay de mÃ! ¡Oh desdichada, deseo besar [1400] otra vez la querida boca de mis hijos!
MEDEA.— Los llamas ahora, los besas, y los rechazabas antes.
JASÓN.— ¡Por los Dioses, permÃteme tocar el cuerpo delicado de mis hijos!
MEDEA.— No es posible. Dejas escapar vanas palabras.