Tragedias griegas
Tragedias griegas JASÓN.— ¡Zeus! ¡Ya lo oyes, ya ves cómo soy rechazado, con quémales me agobia esta leona, esta execrable matadora de sus hijos! ¡Pero, en cuanto me es dable, me lamentó y lanzo gritos! [1410] A los Dioses pongo por testigos de que me impides tocar con mis manos y sepultar a mis hijos muertos, que tú has degollado. ¡Pluguiera a los Dioses que no los hubiese engendrado nunca para verlos muertos por ti!
(Abandona la escena).
EL CORO.— En el Olimpo, Zeus es el dispensador de los destinos innumerables. Los Dioses, contra lo que esperamos, cumplen muchas cosas, y no dejan ocurrir las que esperamos. Siempre dispone un Dios acontecimientos imprevistos. Asà éste.