Tragedias griegas
Tragedias griegas MACARIA.— Con prudencia me aconsejas. No temas participar en la mancha de mi sangre, pues he de morir libremente. [560] SÃgueme, anciano, pues quiero morir en tus manos. Quédate a mi lado y cubre mi cuerpo con el peplo. Puesto que voy a ir hacia el espanto de mi degollación, si es que he nacido del padre del que me jacto.
YOLAO.— No podrÃa yo asistir a tu muerte.
[565] MACARIA.— Pues pÃdele a éste que no exhale yo mi vida en manos de hombres, sino de mujeres.
DEMOFONTE.— Asà será, oh infeliz entre las doncellas, pues, también para mÃ, que no seas honrada de manera digna, serÃa vergonzoso por muchas razones: [570] tanto por tu buen ánimo como por la justicia. Te he visto ante mis ojos como la más valiente de todas las mujeres. ¡Ea! Si tienes algún deseo, dirÃgete a éstos y al viejo con tus últimos saludos y ponte en marcha.