Tragedias griegas
Tragedias griegas YOLAO.— Anuncia que ha llegado el hijo de tu hijo.
[660] ALCMENA.— Goza tú también con esta noticia. Mas, ¿por qué ha puesto su pie en esta tierra? ¿Dónde está ahora? ¿Qué circunstancia le impide mostrarse aquà contigo para alegrar mi corazón?
SERVIDOR.— Asienta y dispone el ejército que ha traÃdo al venir.
[665] ALCMENA.— Esos pormenores ya no nos importan.
YOLAO.— Sà importa. Y es asunto mÃo preguntarlo.
SERVIDOR.— ¿Qué quieres saber, pues, de lo ocurrido?
YOLAO.— ¿Con cuántos aliados está presente?
SERVIDOR.— Con muchos. Pero no puedo explicarte todo el número.
[670] YOLAO.— Saben eso, supongo, los jefes de los atenienses.
SERVIDOR.— Lo saben. Y ya está dispuesta el ala izquierda.
YOLAO.— ¿Está ya armado el ejército como para la acción?
SERVIDOR.— SÃ, e, incluso, ya han sido llevadas las vÃctimas lejos de las filas.
YOLAO.— ¿A qué distancia está el ejército argivo?