Tragedias griegas
Tragedias griegas [675] SERVIDOR.— A una distancia tal como para que se vea claramente su estratego.
YOLAO.— ¿Qué hace? ¿Acaso ordena las filas de los enemigos?
SERVIDOR.— Lo sospechábamos, pues no lo oÃamos. Pero me voy a ir. No quisiera que mis señores, faltos de mi apoyo personal, chocaran contra los enemigos.
[680] YOLAO.— Y yo también contigo, pues pensamos lo mismo: asistir a los amigos, según parece, y ayudarles.
SERVIDOR.— De ningún modo serÃa propio de ti tomar una decisión insensata.
YOLAO.— Tampoco no participar con mis amigos en la esforzada batalla.
SERVIDOR.— No es posible causar heridas con la vista, si no actúa la mano.
[685] YOLAO.— ¿Y qué? ¿No tendrÃa yo vigor detrás de un escudo?
SERVIDOR.— TendrÃas vigor, pero tú mismo caerÃas sobre él.
YOLAO.— Ninguno de los enemigos soportará mirarme.
SERVIDOR.— No existe, oh amigo, ese vigor tuyo que era realidad antaño.
YOLAO.— Pues bien, voy a luchar con gentes no inferiores en número.