Tragedias griegas
Tragedias griegas [690] SERVIDOR.— Pequeño contrapeso añades a tus amigos.
YOLAO.— No me contengas cuando estoy dispuesto a actuar.
SERVIDOR.— De actuar, tú no eres capaz; de querer hacerlo, quizá.
YOLAO.— En la idea de que no me quedaré, puedes decirme lo demás.
SERVIDOR.— ¿Cómo aparecerás sin armas ante hoplitas?[144]
[695] YOLAO.— Hay en este edificio, dentro, armas cogidas en guerra. Las utilizaré y las devolveré, si vivo. Si muero, no me las reclamará el dios. ¡Ea! Entra, coge de los clavos un equipo de hoplita y tráemelo lo más pronto posible. [700] Pues resulta vergonzoso este sistema de defender la casa: que unos luchen y otros se queden por cobardÃa.
CORO.— El tiempo todavÃa no humilla tu arrogancia, sino que está vigorosa como de joven, pero tu cuerpo está ya gastado. ¿Por qué te esfuerzas en vano en lo que te perjudicará [705] y beneficiará poco a nuestra ciudad? Es necesaria la edad para variar de opinión y dejar lo imposible. No hay manera de que adquieras la juventud de nuevo.
ALCMENA.— ¿Qué pasa? ¿Por no estar en razón te dispones [710] a dejarme sola con mis hijos, anciano[145]?