Tragedias griegas
Tragedias griegas Estrofa 1.ª: Para mà es agradable un coro, si la gracia aguda del loto[162] […][163]. ¡Venga encantadora Afrodita! [895] Pero también es algo grato ver la dicha de unos amigos, por cierto, que antes no tenÃan tal fama. Pues muchos partos tiene la Moira[164], que da cumplimiento, [900] y Eón[165], hijo de Crono[166].
Antistrofa 1.ª: Mantienes un camino justo, oh ciudad —necesario es que no se les prive jamás de ello—: honrar a los dioses. El que diga que no, marcha cerca de la locura, [905] cuando se demuestran estas pruebas. Pues, realmente, un dios transmite la señal, al destruir siempre el orgullo de los injustos.
Estrofa 2.ª: [910] Está pisando en el cielo tu hijo, oh anciana. Rehuye él la fama de que bajó a la casa de Hades, devorado su cuerpo por terrible llama de fuego[167]. [915] Comparte el amable lecho de Hebe en el palacio de oro[168]. ¡Oh Himeneo[169], honraste a dos hijos de Zeus[170]!
AntÃstrofa 2.ª: Las más de las cosas coinciden con otras muchas. [920] Pues ya bien decÃan que Atenea era auxiliar del padre de éstos, y ahora la ciudad y el pueblo de aquella diosa los salvó. Detuvo las insolencias de un hombre [925] cuyo ánimo estaba violentamente por encima de la justicia. Jamás tenga yo tal orgullo ni un alma insaciable.
ÉXODO (928-1055).