Tragedias griegas
Tragedias griegas SERVIDOR.— Señora, lo ves, pero, con todo, se dirá: hemos venido trayéndote aquà a Euristeo, [930] inesperado espectáculo, y no lo es menos haber conseguido esto. Pues jamás esperaba él que habÃa de llegar a tus manos, cuando salÃa de Micenas con un ejército muy aguerrido, meditando con orgullo mucho mayor que la justicia, para destruir Atenas. [935] Mas una divinidad decidió lo contrario y cambió la suerte. Pues bien, Hilo y el valiente Yolao han erigido por el hermoso triunfo la imagen de Zeus que da la victoria. A mà me encargan traer a éste ante ti, porque desean deleitar tu corazón. Pues es muy dulce [940] ver que un enemigo es desgraciado en lugar de feliz.