Tragedias griegas
Tragedias griegas LA NODRIZA.— ¿Hablas de Hipólito?
FEDRA.— ¡Tú sola le has nombrado!
LA NODRIZA.— ¡Ay de mÃ! ¿Qué has dicho, hija? ¡Ah, estoy perdida! (Al Coro). ¡Mujeres, esto es intolerable; ya no puedo soportar la vida; el dÃa me es odioso y odio la luz! ¡Desfallezco y abandono mi cuerpo; cesaré de vivir, moriré! ¡Salve! No vivo ya. ¿A pesar suyo aman, pues, el mal las más virtuosas? [360] ¿Entonces Cipris no es una Diosa? ¡Cipris no era una diosa, sino más poderosa que una diosa, si lo que sucede es posible[202]! ¡Ella ha destruido a esta mujer, a mà y a la casa!
EL CORO[203].— ¿Has oÃdo, has oÃdo a la reina declarar su mal lamentable e insólito? ¡Muera yo, oh querida, antes de llevar a cabo lo que has meditado en tu espÃritu! ¡Ay de mÃ, ay, ay! ¡Oh desdichada vÃctima de estos males, oh miserias que alimentáis a los hombres! Estás perdida, has sacado a la luz cosas horribles. ¿A cuántos dÃas como éste estás condenada? [370] Alguna novedad va a ocurrir en este palacio. Ya no hay que dudar sobre quién va a caer la calamidad enviada por Cipris, ¡oh infeliz hija de la Creta!