Tragedias griegas
Tragedias griegas Antistrofa I: ¡Oh murallas sagradas de Tebas! ¡oh fuente de Dirca! ¡vosotras podéis también atestiguar cuán cruel es la llegada de Cipris! ¡Porque con el fuego del rayo consumió [560] a la madre de Baco, engendrado por Zeus, a quien se habÃa unido ella fatalmente; pues Cipris lo abrasa todo con su aliento furioso, y echa a volar como una abeja[220]!
FEDRA.— (Que está escuchando junto a la puerta del palacio). ¡Callad, oh mujeres! ¡Estoy perdida!
EL CORO.— ¿Qué ha sucedido de terrible en tus moradas, Fedra?
FEDRA.— Deteneos, para que sepa yo por qué gritan ahà dentro.
EL CORO.— Ya me callo; pero esto es de mal agüero.
FEDRA.— [570] ¡Ay de mÃ, ay, ay! ¡Oh! ¡qué desdichada soy!
EL CORO.— ¿Qué grito es ése? ¿Qué palabras dices? ExplÃcanos cuál es el rumor súbito que espanta a tu alma, ¡oh mujer!
FEDRA.— ¡Estoy perdida! Escuchad, de pie junto a las puertas, el ruido que se eleva en la morada.
EL CORO.— Junto a la puerta estás, y hasta ti llega el ruido de la morada. [580] Dime, dime qué desgracia ha ocurrido.