Tragedias griegas
Tragedias griegas FEDRA.— Bien hablado. Por lo que a mà respecta, he encontrado el único remedio para mi desdicha, a fin de asegurar una vida honrosa a mis hijos y salvarme yo misma, después del golpe que me hiere. Porque nunca deshonraré a la raza cretense, [720] ni por salvar mi alma, apareceré ante Teseo mancillada de vergonzosos crÃmenes.
EL CORO.— ¿Quieres llevar a cabo una desdicha irreparable?
FEDRA.— He resuelto morir. ¿Cómo? ya lo pensaré.
EL CORO.— Habla mejor.
FEDRA.— Y tú dame buenos consejos. Regocijaré a Cipris, que me pierde, renunciando hoy a la vida, vencida por un amor cruel. Pero, al morir, haré la desdicha de otro, con el fin de que sepa que no tenÃa [730] que enorgullecerse de mis males. Participando de mi mal, aprenderá a ser más modesto,
(Fedra entra en palacio).
EL CORO.—