Tragedias griegas
Tragedias griegas Antistrofa II: ¡Por eso Afrodita la ha herido en el corazón con el horrible mal de un amor culpable, y abrumada por tan dura calamidad, mi señora colgará del techo nupcial [770] una lazada que sujetará a su cuello blanco, adorando asà a un Demonio fatal, y pretiriendo dejar buena fama y ahuyentar de su corazón un amor cruel!
NODRIZA.— (Desde dentro). ¡Ay, ay! ¡Acudid cuantos estéis cerca de aquÃ! ¡Mi señora, la mujer de Teseo, acaba de ahorcarse!
EL CORO.— ¡Ay, ay! ¡Es un hecho! ¡Ya no existe la mujer real, porque se ha ahorcado!
NODRIZA.— [780] (Desde dentro). ¿No os daréis prisa? ¿No traerá ninguno una espada para cortar el nudo que oprime su cuello?
PRIMER SEMICORO.— ¿Qué haremos, amigas? ¿Debemos volver a las moradas, para librar a nuestra señora del lazo que la estrangula?
SEGUNDO SEMICORO.— ¿Por qué? ¿No hay allà servidores jóvenes? No es prudente mezclarse en tantas cosas de la vida.
NODRIZA.— (Desde dentro). ¡Erguid y extended ese desventurado cadáver, lamentable guardián de las moradas en ausencia de mi señor!
EL CORO.— Por lo que oigo, ha muerto la infeliz. Ya extienden el cadáver.