Tragedias griegas
Tragedias griegas TESEO.— (Arrancándose la corona). ¡Ay, ay! ¿Por qué traÃa coronada de hojas la cabeza, si habla de sufrir semejantes males a la vuelta del oráculo? (A los esclavos de dentro). ¡Abrid los batientes de las puertas, servidores; quitad las barras, a fin de que yo vea el cruel espectáculo [810] de mi mujer, que con su muerte me hace morir!
(Se abren las puertas de palacio y aparece el cadáver de Fedra sobre un lecho, rodeado de servidores).
EL CORO[228].— ¡Ay, ay! ¡Oh desventurada por culpa de tantos males! ¡Con lo que has sufrido y con lo que has hecho has arruinado esta morada! ¡Ay, ay! ¡Qué audacia! ¡Has cometido el acto impÃo de osar matarte con tus propias manos! ¿Quién ha destruido tu vida, pues, ¡oh desdichada!?