Tragedias griegas
Tragedias griegas TESEO.— ¡Ay de mÃ, que estos son los males más crueles que he sufrido! ¡Oh destino, qué abrumador eres para mà y para mis moradas! Esto es una mancilla [820] infligida por cualquier Alastor, o más bien un mortal derrumbamiento de mi vida. ¡Desdichado de mÃ, que contemplo tan vasto mar de males, que nunca podré nadar sobre él ni remontar las olas de tal calamidad! ¿Qué nombre podré dar con justicia a tu destino, ¡oh mujer!? Porque de un salto rápido has partido para el Hades, como un pájaro que se escapa de las manos. [830] ¡Ay, ay, ay, qué lamentables son estos males! Hace tiempo que me persigue esta venganza de los Demonios, por culpas de uno de mis antepasados[229].
EL CORO.— No eres tú solo ¡oh rey! quien sufre tales desgracias; has perdido una esposa ilustre, lo mismo que muchos otros.