Tragedias griegas
Tragedias griegas TESEO.— ¡Quiero ir bajo la tierra, a las tinieblas subterráneas! ¡Quiero morir en la obscuridad, ya que me hallo privado de tu carÃsima vida, porque, más que a ti misma, es a mà a quien has perdido! [840] ¿Por quién me enterarÃa yo de qué procede la revolución mortal que ha entrado en tu corazón, ¡oh mujer!? ¿Me dirá alguien lo que ha pasado, o es que mi morada real encierra inútilmente una muchedumbre de servidores? ¡Ay de mÃ, desdichado por tu causa! ¡Qué duelo veo en mis moradas, que no puedo expresar ni soportar! ¡Estoy perdido! ¡mi casa está vacÃa, mis hijos están huérfanos!
EL CORO.— Nos has abandonado, nos has abandonado, ¡oh querida, oh la mejor de las mujeres [850] que han visto la luz de Helios y la de Selana, que ilumina la noche chispeante! ¡Desgraciado! ¡qué calamidad turba tu morada! ¡Mis párpados rebosan lágrimas derramadas por tu destino; pero estoy espantada de la desdicha que se avecina!