Tragedias griegas
Tragedias griegas HIPÓLITO.— ¡Ay! ¡Pluguiera a los Dioses que me fuese dado contemplarme frente a frente, a fin de llorar por los males innúmeros que sufro!
TESEO.— [1080] El caso es que te preocupa mucho más honrarte a ti mismo que demostrar a tus padres la piedad que les debÃas.
HIPÓLITO.— ¡Oh madre desdichadÃsima! ¡Oh nacimiento amargo! ¡Ojalá no sea bastardo nunca ninguno de mis amigos!
TESEO.— (A su escolta). ¿No le arrancaréis de aquÃ, servidores? ¿No me habéis oÃdo ordenar desde hace rato que se le destierro?
HIPÓLITO.— ¡Gemirá aquel de ellos que me toque! Echame de aquà tú mismo, si tal es tu voluntad.
TESEO.— Lo haré, si no obedeces mis palabras, porque no me compadezco de tu destierro lo más mÃnimo.