Tragedias griegas
Tragedias griegas TESEO.— ¡Ay de mÃ!
ARTEMISA.— ¡Te desgarra eso, Teseo! pues tranquilÃzate, que cuando hayas oÃdo lo que sigue gemirás más aún. ¿No tenÃas que hacer tres imprecaciones para que las cumpliese tu padre? ¡Oh cruelÃsimo, has fulminado una contra tu hijo, cuando pudiste lanzársela a un enemigo! Tu padre marino te la ha concedido, como era natural, cumpliendo su promesa. [1320] Pero nos has ultrajado a él y a mÃ; no has esperado la prueba ni la voz de los adivinadores; no has examinado nada, no has dejado al tiempo hacer pesquisas, y más de prisa de lo que convenÃa, has lanzado imprecaciones contra tu hijo, ¡y le has matado!
TESEO.— ¡Muera yo, señora!