Tragedias griegas
Tragedias griegas Estrofa I: ¡Oh mujer, asentada desde hace tiempo en este suelo y en este templo de Tetis que no abandonas! aunque soy de Ftia, vengo a ti, que eres de raza asiática, [120] a ver si puedo hallar remedio para los males inextricables que os han lanzado a ti y a Hermione a una querella odiosa por culpa del lecho nupcial del hijo de Akileo[271] que posees con ella.
Antistrofa I: Advierte tu destino, reflexiona en la desdicha presente en que has caído. Combates a tus amos, y siendo una mujer iliana, te pones en contra de las mujeres de Lacedemonia. Abandona este templo que recibe ovejas ofrecidas a la Diosa del mar[272]. [130] ¿Qué utilidad reporta que consumas tu cuerpo por culpa de las violencias de tus amos? Su poder te reducirá. ¿A qué tantos trabajos y penas, cuando nada puedes?
Estrofa II: ¡Vamos! Deja la espléndida morada de la divina Nereida, y comprende que eres esclava en una tierra extranjera, en una ciudad extranjera, donde no ves a ningún amigo tuyo, [140] ¡oh desventuradísima, oh miserabilísima esposa!
Antistrofa II: Porque estoy llena de compasión por ti, mujer iliana, que has venido a nuestras moradas; pero me reprimo por miedo a mis amos, y solamente veo con piedad tu destino, temerosa de que el vástago de la hija de Zeus[273] sepa que soy benévola contigo.