Tragedias griegas
Tragedias griegas El CORO
Estrofa: Me acechaba la desgracia y [630] era segura mi perdición desde el dÃa en que Alejandro cortó los abetos ideos, con el fin de navegar por el mar henchido, en pos del lecho de Helena, la más bella de las que alumbra Helios chisporroteando oro.
Antistrofa: Los trabajos y las necesidades más poderosas que los trabajos se encadenan en cÃrculo. [640] La desdicha común, ocasionada por la demencia de uno solo, ha caÃdo sobre la tierra del Simois, y los males han sucedido a los males. La querella, que falló el boyero en el Ida entre tres hijas de los Bienaventurados[354].
Epodo: Ha sido decidida por la lanza, por el exterminio y por la ruina de nuestras moradas. Pero una joven lacedemonia, derramando abundantes lágrimas, [650] gime también en sus moradas a orillas del Eurotas de amena corriente, y una madre, cuyos hijos han muerto, se lleva la mano a su cabeza blanca y se desgarra las mejillas con sus uñas ensangrentadas.
UNA SERVIDORA.— Mujeres, ¿dónde está Hécuba, la desdichada, la que supera en males a todos los hombres y a todas las mujeres, [660] y a quien no disputará nadie esa corona?
EL CORO.— ¿Qué ocurre, ¡oh desgraciada de palabras siniestras!? ¿Jamás dormirán, por lo visto, tus malas noticias?