Tragedias griegas
Tragedias griegas POLIMÉSTOR.— [1120] ¡Me ha perdido y más que perdido Hécuba, con ayuda de las mujeres cautivas!
AGAMENÓN.— ¿Qué estás diciendo? Y tú, ¿has hecho lo que dice? ¿Te has atrevido, Hécuba, a realizar este acto inusitado?
POLIMÉSTOR.— ¡Ay de mÃ! ¿Qué responderás? ¿Es que está ella muy cerca? ¡Dime dónde está para que la coja, la desgarre con mis manos y haga sangrar su piel!
AGAMENÓN.— ¿Qué quieres hacer?
POLIMÉSTOR.— ¡Por los Dioses, te conjuro a que me dejes poner sobre ella mi mano furiosa!
AGAMENÓN.— ¡Detente! Desecha de tu corazón ese deseo bárbaro. [1130] Habla, a fin de que, tras de escucharos por turno, juzgue yo con equidad la acción que te ha valido ese castigo.