Tragedias griegas
Tragedias griegas SILENO.— Bien, coloca tu codo con salero y luego apura la copa, como me ves a mí bebería (apura la copa), visto y no visto. [565]
CÍCLOPE.— Eh, eh, ¿qué haces?
SILENO.— Bebérmela de un trago con placer.
CÍCLOPE.— (Le arrebata la copa y se la da a Ulises). Tómala tú, extranjero y sé mi copero.
ULISES.— La viña conoce perfectamente mi mano.
CÍCLOPE.— Vamos, vierte ya.
ULISES.— Te vierto, cállate de una vez.
CÍCLOPE.— Difícil es estar callado para quien bebe mucho. [570]
ULISES.— Toma, cógela, apúrala y no dejes nada. Hay que tragar hasta morir sobre la bebida.
CÍCLOPE.— (Bebe). ¡Ay, ay, qué inteligente es la madera de la viña!
ULISES.— Y si tragas en abundancia, después de un banquete copioso, humedeciendo tu panza hasta quitarte la sed 575, caerás en brazos del sueño, pero, si dejas un poco, Baco te secará. (Le sirve otra copa y él se la bebe).