Tragedias griegas
Tragedias griegas SEGUNDO SEMICORO.— Para que vaya ella debajo de la tierra.
PRIMER SEMICORO.— Has conmovido mi alma y mi corazón.
SEGUNDO SEMICORO.— [110] Cuando los buenos son presa de la desgracia, conviene que se llore a quien siempre se le tuvo por excelente.
EL CORO.—
Estrofa II.— A cualquier lugar que se envÃe una nave, a Licia o hacia las áridas moradas Ammonidas[13], nadie puede salvar el alma de esta desgraciada, pues el destino fatal se aproxima. No sé ni qué altar de los Dioses ni a cuál sacrificador recurrir.
Antistrofa II.— [120] Solamente el hijo de Febo, si con sus ojos viera aún la luz, harÃa volver a Alcestis de las sombrÃas moradas y de las puertas del Hades, pues, efectivamente, resucitaba a los muertos antes que el fulminante dardo de fuego lanzado por Zeus la matase. [130] Pero ahora, ¿qué esperanza me resta de que vuelva ella a la vida? El rey lo ha cumplido todo, y en los altares de todos los Dioses se han acumulado los sacrificios sangrientos, y no hay ningún remedio a estos males.
(Una sirvienta sale de palacio y el Corifeo[14][Coro] se dirige a ella).