Tragedias I
Tragedias I Abandonando yo mi lecho amoroso con solo el 935 peplo, como una muchacha doria[35], a pesar de acudir en súplicas a la venerable Artemis, nada conseguí, ¡infeliz de mí! Me llevaron, después de ver muerto a mi esposo, sobre el abismo marino, divisando a lo lejos mi ciudad, una vez que la nave movió su pie de 940 regreso y me apartó de la tierra de Ilion. Yo, la infeliz, desfallecí de dolor,
Epodo.
maldiciendo a Helena, hermana de los Dioscuros, y al boyero del Ida, maldito Paris, que me había 945 perdido expulsándome de mi tierra paterna; y me echó de mi hogar ese matrimonio que no fue matrimonio, sino calamidad de un espíritu maligno, a la que[35 bis] 950 ¡ojalá no la lleve de vuelta el abismo del mar y no llegue ella a la casa paterna!