Tragedias I
Tragedias I Aparece en escena la Muerte.
MUERTE. —¡Ah ah! ¿Por qué tú ante estos muros? 30 ¿Por qué merodeas por aquÃ, Febo? ¿Pretendes delinquir de nuevo, recortando y aboliendo los honores de los de abajo[9]? ¿No te bastó con impedir el destino de Admeto, engañando a las diosas del Destino con embaucador arte? Y ahora, de nuevo, la mano armada 35 del arco, montas la guardia junto a ella, la hija de Pelias, que se ofreció ella misma a morir en lugar de su esposo para salvarlo.
APOLOLO[10]. —No temas. Poseo la justicia, sin duda, y buenas razones.
MUERTE. —¿Para qué necesitas el arco, si posees la justicia?
APOLO. —Tengo por costumbre llevarlo siempre. 40
MUERTE. —SÃ, y también ayudar injustamente a esta casa.
APOLO. —Estoy abrumado por las desgracias de un amigo.
MUERTE. —¿Vas a robarme este segundo cadáver?[11].
APOLO. —El primero no te lo quité por la fuerza.
MUERTE. —¿Y cómo está aún sobre la tierra y 45 no bajo el suelo?
APOLO. —Ha hecho un cambio con su esposa, la que tú ahora has venido a buscar.