Tragedias I
Tragedias I 420 ADMETO. —Lo sé y esta desgracia no se ha abalanzado sobre mà desde el cielo de repente. La conocÃa y hacÃa tiempo que me torturaba. Mas, ya que debo llevar a cabo la conducción de este cadáver, permaneced ahà y, mientras esperáis, entonad un peán en respuesta al dios de abajo, el que no admite 425 libaciones[41]. A todos los tesalios, en quienes mando, les ordeno que participen en el dolor por esta mujer, con el cabello rasurado y la túnica negra. Los que uncÃs cuadrigas o ponéis el frontal a caballos de silla, con 430 el hierro cortad la crin de sus cuellos[42]. Que por la ciudad no haya sonido de flautas ni de lira, hasta que hayan transcurrido doce lunas. Pues ningún otro cadáver más querido enterraré que éste, ni mejor para mÃ. Me es merecedora de estas honras, puesto que es la única que ha muerto en mi lugar.
Los sirvientes, Admeto y sus hijos vuelven a entrar en palacio acompañando el cadáver de Alcestis.
CORO.
Estrofa.
435 ¡Hija de Pelias, que habites alegre la casa sin sol en las moradas de Hades! ¡Y que sepa Hades, dios de negra cabellera, y el anciano que se sienta junto al 440 remo y el timón como conductor de muertos, que a la mejor mujer con mucho ha hecho pasar la laguna del Aqueronte con su barca de dos remos!
AntÃstrofa.