Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —A fe —dijo Sancho— que pasamos nosotros, ahora un año, hartos desafortunios para ganar el reino micónico, y nos quedamos hechos micos; pero creo que vuesa merced querrá ahora que nos volvamos santos andantes para ganar el paraÃso terrenal. Mas, dejado esto aparte, lea y veamos la vida que dice de san Bernardo.
Leyóla el buen hidalgo, y a cada hoja le decÃa algunas cosas de buena consideración, mezclando sentencias de filósofos, por donde se descubrÃa ser hombre de buen entendimiento y de juicio claro, si no le hubiera perdido por haberse dado sin moderación a leer libros de caballerÃas, que fueron la causa de todo su desvanecimiento.
Acabando don Quijote de leer la vida de san Bernardo, dijo:
—¿Qué te parece, Sancho? ¿Has leÃdo santo que más aficionado fuese a Nuestra Señora que éste? ¿Más devoto en la oración, más tierno en las lágrimas y más humilde en obras y palabras?