Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Sacáranle a ella a vuesa merced —dijo don Álvaro—, sin duda, si su buena Fortuna, o, por mejor decir, Dios, que dispone todas las cosas con suavidad, no hubiera ordenado mi venida. Pero, comoquiera que sea, yo he muertos todos esos gigantes que dice y dado la libertad deseada a esos caballeros que le acompañan. Pero conviene por agora, pues yo he sido su libertador, que vuesa merced, obedeciéndome, como lo pide el agradecimiento que me debe, se esté solo aquí en esta sala con esas esposas en las manos, hasta que yo ordene lo contrario, que así importa para el buen remate de mi feliz aventura.