Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —¡Oh, gran bestia! —dijo don Quijote—, ¿y la rebanada habÃa de abrasar? Pero ahà se echa de ver que eres goloso y que no es tu principal intento buscar la verdadera honra de los caballeros andantes, sino, como epicúreo, henchir la panza.
—Hago en eso como quien soy —dijo Sancho.