Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Sancho respondió que no querÃa si primero aquel jayán no se daba por vencido. Llegó al soldado el ermitaño, diciéndole:
—Señor soldado, este labrador es medio tonto, como ha podido colegir de sus razones; no haya más, por amor de Dios.
—Digo, señor —dijo el soldado—, que yo quiero ser su amigo, por mandarlo su reverencia y este señor caballero.
Llegáronse todos a Sancho, y dijo el ermitaño:
—Ya este soldado se da por vencido, como vuesa merced quiere; sólo falta sean amigos y que le dé la mano.