Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha En que Bracamonte da fin al cuento del rico desesperado
Estuvieron con atención los canónigos y jurados al cuento, y don Quijote, aunque lo estuvo, daba de cuando en cuando asomos de querer salir con algo en contrapusición de los malos consejos que los estudiantes dieron a Japelín cuando era novicio, ya en abono de su buena elección en haberse casado con mujer hermosa y particularmente en loa de su valor por haber pretendido seguir la milicia en prosecución de la gobernación de su tío; pero íbale a la mano a todo el venerable ermitaño, que le tenía al lado. Pero, como no lo estaba al suyo Sancho, no pudo obviar a que no saliese de través cuando oyó la bellaquería del soldado y particularmente su poco estómago en no querer llevar el matalotaje que le daban los criados para acudir a las necesidades venideras; y así, dijo con una cólera donosa:
