Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha »—¿Pues qué oficio tenéis? —replicó el administrador.
»Respondióle que no tenÃa oficio, pero que su mujer era labrandera, y querÃa allÃ, habiendo comodidad, enseñar a labrar algunas niñas.
»—De suerte —dijo el caballero— que ella os ha de sustentar a vos. Harto trabajo tendréis ambos. Con todo, por amor de Dios, os llevaré hoy a mi casa y os daré en ella de comer hasta buscaros alguna comodidad con que vos y vuestra mujer, que parece honrada, podáis vivir en esta tierra.
»Mandó tras esto a un paje que los llevase a su casa. Agradeciéronselo mucho ellos; y por el camino, preguntando por las prendas de quien tanta merced les hacÃa, respondió el paje que era un mancebo rico y tan caritativo, que hacÃa los más de los dÃas muchas limosnas; y asÃ, que confiasen que él sin duda les buscarÃa adonde pudiesen vivir, y aun si fuese menester les pagarÃa el alquiler de la casa. Nueva fue ésta que les dio a ambos notable contento.