Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha »—Si acabáis con doña Luisa que corresponda a mis ruegos y acete mis ofertas, os prometo, a ley de quien soy, de datos una saya de famoso paño, sin otras cosas de consideración. Pero eso rogádselo y persuadÃdselo con las mayores veras que pudiéredes; y si salÃs con la empresa, venid volando con la nueva a mi casa, que della llevaréis al punto las ofrecidas albricias.
»Aseguróle la astuta tercera serlo con las veras que dirÃan las obras; y, llegándose el caballero, oÃda esta respuesta, a la descuidada dama, le asió la mano y se la besó, sin que lo pudiese ella impedir, partiéndose luego. Comenzó, tras su ida, la solÃcita vieja a persuadir eficazmente a la perpleja señora, por saber ella más destos ensalmos que de los Psalmos de David. Y fue de suerte la baterÃa que le dio, que, convencida della doña Luisa, le vino a responder que, como el negocio fuese secreto, procurarÃa servir cuanto pudiese a aquel caballero, con tal que él hiciese también por ella lo que le habÃa ofrecido. Encargóse la vieja, agradecida a la respuesta, de tratar el negocio con igualdad y satisfación de ambas partes como el efeto mostrarÃa.