Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha »Entróse doña Luisa en su cuarto, por ser hora de comer, do contó punto por punto a don Gregorio cuanto con el caballero le habÃa pasado; el cual le respondió que, atento que padecÃan estrema necesidad y que era imposible remediarla por otro camino, que condecendiese con su gusto; que para todo daba su consentimiento y darÃa el lugar necesario, con tal que le sacase cuanto pudiese, asà en dineros como en joyas, fingiendo siempre temor y recelo y encargándole el secreto.
»Ya en esto habÃa ido corriendo la vieja a ganar las albricias del enamorado caballero; y teniéndolas, y concertado con ella tratase con doña Luisa se viesen la siguiente noche, donde y como ella mandase, se efectuó todo asÃ. Porque, fingiendo don Gregorio salirse de ciudad, dio ella entrada en su propria casa al caballero, el cual durmió con ella aquella y otras noches, dándole dineros y todo lo necesario para su sustento y reparo, con que pudieron ambos vestirse razonablemente.