Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Del suceso que tuvieron los felices amantes hasta llegar a su amada patria
»—No se fue don Gregorio a Mérida, como habÃa prometido al caballero y a doña Luisa, sino a Madrid, donde, por la babilonia de la Corte, fácilmente se encubre y disimula cualquier desdichado; y, como él lo era tanto, vino a parar con toda su nobleza en servir a un caballero de hábito, mudado el nombre, sin acordarse más de su dama que si jamás la hubiera visto. La cual le pagó con la mesma moneda a los primeros dÃas de su ausencia, empleándolos todos en nuevos gustos y en tratar de estafar a cuantos podÃa, teniendo por blanco sólo el interés; pero, conociendo todos el suyo, comenzaron a hacer alto, divulgándose entre ellos la pena, ley y libertad de la forastera. Por lo cual, viéndose sin muñidores y, sobre todo, viendo que le hacÃa algunos malos tratamientos el administrador, enfadado de su ingratitud y disolución, cayó en la cuenta del peligro en que estaba su alma y cuerpo. Advirtió también luego, cómo, habiendo tantos dÃas que don Gregorio faltaba, jamás le habÃa escrito, siéndole fácil el hacerlo estando en Mérida, por la vecindad y forzoso el procurarlo por las obligaciones que le tenÃa, si, como hombre en fin, no hubiera mudado de intento y dejádola, como lo tenÃa por sin duda lo habÃa hecho.