Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Los estudiantes, maravillados de los disparates de don Quijote, se le llegaron, quitados los sombreros, y el uno le dijo:
—Mire vuesa merced, señor don Quijote, si es servido, en lo que dice y piensa hacer; que nosotros sabemos muy bien que esto es venta, y no fortaleza ni castillo, ni hay la guarda en ella de soldados que vuesa merced piensa; y la gente que está en su puerta es bien conocida en España, que son comediantes; y el que vuesa merced llama encantador, es su autor Fulano, y el otro del ferreruelo caÃdo sobre el hombro, Zutano.
Y asÃ, fue nombrando casi todos por sus nombres, por conocerlos bien. De lo cual enojado don Quijote, replicó:
—Eso es lo que yo digo, a pesar de todos los que contradecirme quisieren; y otra vez afirmo que aquel grande es el dicho encantador mi contrario, que con aquella vara que tiene en la una mano hace los cercos, figuras y carácteres en invocación a los demonios, y con aquel libro que tiene en la otra los conjura oprime y atrae a cuanto quiere mal que les pese. Y, para que veáis claramente ser verdad lo que digo, andad vosotros delante, y decilde como sois pajes del Caballero Desamorado que aquà viene, y veréis lo que asa.