Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Señor caballero andante, estos señores estudiantes nos han informado del gran valor, virtud y fuerzas de vuesa merced, los cuales son tales, que bastan a sujetar, no solamente esta fortaleza o castillo, donde ha más de setecientos años que yo hago mi habitación, sino al más fiero y bravo gigante que en toda la gigantea nación se halla. Por tanto, yo y todos estos prÃncipes y caballeros que conmigo están nos damos por vencidos, y rendimos vasallaje a vuesa merced, suplicándole se apee de ese hermoso caballo y deje la adarga y lanza, quitándose esas ricas armas para que sin su embarazo pueda vuesa merced recibir el debido servicio que estos sus criados le desean hacer; y viva seguro de que, aunque soy pagano, como mi morena cara y membrudo talle muestra, todavÃa sólo tengo librados mis encantamientos para hacer mal a quien yo me sé. Venga vuesa merced, entre y cenará con nosotros, y verá cómo se huelga de habernos conocido; y entre segura también la señora reina Zenobia, alias Bárbara, que gustaremos todos saber della cuál de las hierbas le da más fastidio de noche, la ruda o la verbena, que se coge la mañana de San Juan.