Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —De la lengua —respondió Sancho—, porque la tiene más larga que la del gigante GolÃas, y es la mayor parlera y repostona que haya en todas las parlerÃas y tierras de papagayos.
Con esto, se volvieron a la puerta de la venta, adonde tenÃan al buen hidalgo don Quijote los mozos del hato, sentado en una silla, desarmado y asido de suerte que no le dejaban menear; y viéndole el autor, dijo a Sancho:
—Hermano, ya veis cómo está vuestro amo; es menester que le digáis cómo ya sois moro, y le persuadáis a que también él lo sea, si quiere librarse de la tribulación en que está puesto, porque, si no, dentro de dos horas, nos le comeremos asado en el asador en que pensábamos asaros a vos.
—Déjeme vuesa merced a mà —dijo—, que yo le haré tornar moro por la posta.
Púsose delante de don Quijote el autor, diciéndole: