Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —¿QuĂ©s, caballero? ÂżCĂłmo va? Al fin habĂ©is venido a parar en mis manos, de donde primero que salgáis habĂ©is de tener las barbas tan largas que os arrastren por el suelo y las uñas de pies y manos tan grandes como unos colmillos de elefante; tras que os verĂ©is comido de ratones, lagartos, chinches, piojos, pulgas, moscas, mosquitos, tábanos y otras asquerosas sabandijas, y maniatado con una gruesĂsima cadena en una lĂłbrega cárcel, con otros de vuestro jaez, que allĂ están con grillos a los pies y esposas en las manos, hasta que acaben sus tristes y desventuradas vidas.
Don Quijote le respondiĂł, diciendo: