Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Y tras esto, te fue contado todo lo que don Quijote habĂa hecho en Zaragoza con el azotado, y lo de la sortija, y cĂłmo el secretario de don Carlos se habĂa hecho el gigante Bramidán de Tajayunque, y que, sin duda, vernĂa ahora a buscarle a la Corte para hacer batalla con Ă©l; porque de todo tenĂa bastantĂsima noticia el lacayo por lo que los criados de don Carlos le habĂan referido.
MaravillĂłse mucho el caballero de lo que se le decĂa de aquel hombre, y propuso luego llevársele a su casa aquella noche con la compañĂa que traĂa, para divertirse con ellos. Estando en esto, volviĂł el aguacil a la carroza y dijo:
—Es, señor, aquel hombre una de las más raras figuras que vuesa señorĂa ha visto; llámase, segĂşn dice, Caballero Desamorado, y trae en la adarga ciertas letras y pinturas ridĂculas; y juntamente viene con Ă©l una mujer vestida toda de colorado, la cual dice que es la gran Zenobia, reina de las amazonas.
—Pues guĂen hacia allá la carroza —dijo el señor— y veremos quĂ© es lo que dice.
Ya que llegaban cerca dél, tiró don Quijote de la rienda de Rocinante y llegóse a un lado de la carroza, y puesto en presencia del caballero, dijo con voz grave y arrogante, que lo oyesen los circunstantes: