Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Señor Caballero Desamorado, en estremo holgamos todos los circunstantes de haber visto y conocido hoy en vuesa merced a uno de los mejores caballeros andantes que en el felice tiempo de AmadÃs y el Febo hallarse pudieron en Grecia; y doy gracias a los dioses, pues siendo paganos nosotros, como denantes dijo, habemos merecido ver en esta Corte al que tanta fama y nombre tiene en el mundo, y excede a todos cuantos hasta hoy hayamos oÃdo visten duras armas y suben en poderosos caballos. Por tanto, excelso prÃncipe, aquà el señor Perianeo aceta de muy buena gana la batalla con vuesa merced; no porque della pretenda salir con vitoria, sino para poderse alabar dondequiera que se hallare (dejándole empero vuesa merced con la vida) de haber entrado en batalla con el mejor caballero del mundo, y de quien el ser vencido resultará infinita gloria suya y lustre de su linaje. Pero la batalla, si a vuesa merced le parece, será el dÃa que esta noche concertaremos en su casa, en la cual él y yo hemos de recebir merced de que vuesa alteza y toda su compañÃa se vayan a alojar, donde los regalará y servirá con mucho cuidado, en particular a la señora reina Zenobia, a quien desea en estremo conocer. Y asÃ, la ruega que, para que todos demos gracias a los dioses en ver su peregrina hermosura, sea servida de descubrir el rostro y quitar la nube que delante de aquesos sus dos bellos soles está puesta, para que su resplandor alumbre la redondez de la tierra y haga detener al dorado Apolo en su luminosa esfera, admirado de ver tal belleza, bastante a darle nueva luz a él, pues es cierto vencerá la de su bella Dafne.