Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Don Quijote se llegó a ella, diciendo que en todo caso descubriese el rostro delante del prÃncipe Perianeo de Persia; que importaba mucho. Rehusábalo ella, como discreta, cuanto podÃa; pero Sancho, que habÃa estado repantigado en el asno, sin quitarse jamás la caperuza, se llegó al estribo de la carroza y dijo:
—Señor pagano, yo y mi señor don Quijote de la Mancha, Caballero Desamorado por mar y por tierra, decimos que besamos a vuesa merced las manos por el servicio que nos hace en convidarnos a cenar a su casa, como lo hizo en Zaragoza don Carlos, que buen siglo haya; y digo que iremos de muy buena gana todos tres en cuerpo y en alma, asà como estamos. Pero la señora reina Segovia desde allà donde está me hace del ojo, diciendo que no puede por agora descubrir la cara, hasta que se ponga la otra de las fiestas, que es muy mejor que la que agora tiene. Por tanto, vuesa merced perdone.