Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Volvió en esto la rienda a la mula y fuese para donde don Quijote estaba; y Sancho dijo al titular:
—Ya ve vuesa merced, señor mÃo, cómo la señora reina es una buena persona, a quien Dios eche en aquellas partes en que más della se sirva. Y perdónenos si ella no tiene tan buen hocico como mi amo ha dicho y vuesa merced merece; pues suya es la culpa, suya es la gran culpa, porque yo le he dicho muchas veces que por qué no procuraba que aquel per signum crucis que tiene en la cara se le dieran en otra parte, pues fuera mejor donde no se echara tanto de ver. Y ella dice que a quien dan no escoge. Por tanto, vuesa merced se venga luego; que ya se acerca la noche para cenar y a fe que, por la gracia de Dios, no he menester yo agora más mostaza ni perijil, para hacello famosamente, que el apetito que traigo.
Con esto, sin más cortesÃa, comenzó a arrear su asno, y fuese para donde estaba Bárbara y don Quijote con toda aquella gente, a la cual tenÃa suspensa con un largo razonamiento de Rasura y LaÃn Calvos, diciendo que les habÃa conocido y que era gente muy honrada y para mucho; pero que ninguno dellos llegaba a su persona, porque él era Rodrigo de Vivar, llamado por otro nombre el bravo Cid Campeador. Oyóle Sancho estas últimas razones y dijo: