Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Ésa recibo —respondió don Quijote—, invicto prÃncipe Perianeo, y lo mismo hace la poderosa reina Zenobia, que aquà asiste honrando esta sala; y tiempo vendrá en que yo pague tan buenos servicios con ventaja, y será cuando, yendo con el duque Alfirón persiano a la gran ciudad de Persépolis, le haga casar a vuesa merced, a pesar de todo el mundo, con su bella hermana, llamándome entonces yo, por la imagen que traeré en el escudo, el Caballero de la Rica Figura, pues será la que llevaré pintada al vivo en él de la infanta Florisbella de Babilonia.
—Suplico a vuesa merced —dijo el titular, que era hombre de gallardo humor—, no toque esa tecla de la infanta Florisbella, pues sabe que yo ando muerto por sus pedazos; y hágame merced de que se puede este negocio aquÃ; que presto se averiguará la justicia le mi pretensión en esta parte, entrando con vuesa merced en la batalla campal que tengo aplazada.
—Su ejecución insto —replicó don Quijote—, y barras derechas.
Salió Sancho Panza en oyendo esto, y dijo: